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Invertir en renta variable a largo plazo y sin sobresaltos

En este momento muchos ahorradores se plantean qué hacer con el fruto de su trabajo. Partimos de una situación de gran incertidumbre donde los mercados financieros han sufrido la mayor bajada de los últimos 80 años, hemos presenciado la quiebra de grandes empresas y una bajada de precios junto a la falta de liquidez del sector inmobiliario.

Los depósitos están bajando su rentabilidad incluso por debajo del 2%. Esto ha provocado la aparición de productos alternativos que en muchos casos el ahorrador no acaba de entender (depósitos mixtos o estructurados) o no percibe el riesgo que conllevan (deuda subordinada y acciones o participaciones preferentes).

La inversión en renta variable se encuentra en una relación entre precios y beneficios estimados muy atractiva. Pero encontramos que el inversor en un momento de tanta variación de precios e incertidumbre no sabe cuándo invertir y cambia continuamente de opinión.

En un entorno de tipos de interés bajos, una de las formas de batir la inflación es la inversión en renta variable, pero comporta principalmente dos preocupaciones a las que propondremos sendas soluciones:

1º La posible quiebra de la empresa: para ello proponemos como vehículo de inversión un fondo o similar, ya que invertimos en una diversificación de empresas con el criterio y participación del gestor del fondo.

2º El momento de la compra que nos puede llevar a que más adelante nuestra inversión valga menos. Para ello nuestra propuesta es disponer de un tiempo razonable para poder mantener la inversión y la utilización de un método matemático para realizar la compra.

Este método sobre todo sería aplicable a aquellas personas cuyo objetivo es solucionar una necesidad de ahorro con un plazo superior a 10 años. Como ejemplo podría ser la jubilación o los estudios de sus hijos. Y que además busquen una buena rentabilidad a largo plazo y estén dispuestas a sufrir variaciones a corto plazo en el precio de su inversión para obtener una mayor rentabilidad.

La estrategia se conoce como “dolar cost average” y se basa en la aplicación de una media ponderada de precios.

Para simplificar veamos un ejemplo donde compararemos una inversión de 10.000 euros hecha en una sola vez, frente a la misma inversión fraccionada en 5 importes iguales de 2.000 euros. Lo aplicaremos en un mercado muy similar al de los momentos de crisis, donde el mercado pasa de la euforia para al pesimismo absoluto para posteriormente volver a recuperar. Como el periodo entre el año 2000 al 2007 o los últimos 6 meses del ibex35.





INVERSIÓN ÚNICA



INVERSIÓN FRACCIONADA



Como podemos ver en este ejemplo, la inversión periódica nos suaviza las oscilaciones en el valor de nuestra inversión. A parte nos trasforma las bajadas de los mercado en rentabilidad adicional. Y un punto muy importante es el efecto tranquilizador ya que delante de una bajada del 50% muchos inversores optan por desinvertir para no perder más. Así, aun invirtiendo en Bolsa, ganamos tranquilidad y rentabilidad.

Todas estas estrategias son convenientes llevarlas a cabo de la mano de un asesor y adaptarlas a las circunstancias personales y del mercado. Aplicando adicionalmente criterios de consolidación de beneficios (ventas parciales) y reinversión (recompras).


Carlos Ferrer
Departamento Inversiones
Grup Jurisa
Artículo publicado en el Indicador de Economía en su edición de agosto
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Noticia publicada el 01 de Julio de 2009
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